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OSCAR ICHAZO Y EL ENEAGRAMA

Encuentro con un hombre notable

Oscar Ichazo es un boliviano ilustre  cuyo trabajo es conocido en todo el mundo y sus méritos reconocidos en las Naciones Unidas por su contribución al progreso de la humanidad.

Desde 1971 en que funda los institutos Arica en USA, su obra ha crecido en forma silenciosa pero firme y sin pausa. Más de 200.000 estudiantes han participado en sus cursos y más de 500 instructores imparten sus enseñanzas en un gran número de ciudades en todo el mundo.

En sus institutos se ha enseñado y validado el Protoanálisis, un sistema de estudio del hombre que analiza la psiquis de acuerdo con el “Prototipo Humano Arquetípico”. Es una Filosofía Integral que sintetiza Ciencia y Psicología con Metafísica y Teología a través de la vía del conocimiento y de la experiencia directa de estados de trascendencia.

Dentro de su sistema de trabajo están los eneágonos que podrían catalogarse como “geometría sagrada” para conocer la esencia humana y activarla en beneficio de la evolución del hombre y la humanidad.

Uno de sus eneágonos más conocidos es el Eneagrama de los procesos para el estudio de la mutación o el cambio, condición de la que nada se escapa en la Naturaleza incluido el hombre y sus empresas.

Aunque el contenido de sus enseñanzas ha sido mantenido por sus alumnos en el ámbito de sus institutos, el Eneagrama ha sido conocido en otros contextos gracias a que, en 1971, Oscar Ichazo decidió compartir sus conocimientos. Para ello reunió en Arica, Chile,  a cerca de 50 personas que durante 10 meses estudiaron y experimentaron su sistema y que más tarde se encargarían de usarlo y divulgarlo.

Todavía no se ha publicado una biografía de Oscar Ichazo porque, según sus propias palabras “no quiere tentar al ego”.

En Noviembre de 1996 en una larga entrevista concedida al periódico Enneagram Monthly, Oscar Ichazo declara la siguiente:

En 1943 heredé de mi tío Julio la biblioteca de mi abuelo quien era abogado y filósofo. En un texto antiguo sobre el sello caldeo (Eneagrama), entré por primera vez en contacto con este diagrama que para los caldeos era un símbolo mágico. También encontré el sello caldeo en los libros de Raimundo Lulio quien fue directamente influenciado por teólogos sufis.”

(Esa importante biblioteca fue para Oscar, un hombre dotado de una gran memoria y una mente confortable con el manejo de conceptos y lógica, una gran atracción en su búsqueda de explicación y cura para un fenómeno misterioso: sus experiencias extrasensoriales.)

“A los seis años de edad tuve la primera de la sucesivas experiencias extrasensoriales fuera del cuerpo, misteriosas e inexplicables para los conocimientos médicos, que me llenaban de terror.
Descubrí que esta experiencias ocurrían en el momento de tránsito entre el estado de vigilia y el sueño, donde hay un puente de contacto en el cual ocurren, provocando una respuesta cardiovascular intensa que paraliza el corazón en el momento mientras deja el cuerpo con la sola pulsación de las arterias que, sin haber encontrado explicación aún, era suficiente para mantener el cerebro con la suficiente provisión de oxígeno.

En este punto estaría viviendo lo que ahora se conoce como experiencia cercana a la muerte en la que yo dejaría mi cuerpo y entraría en un espacio puramente psíquico y mental. No es de extrañar que llegara a estar muy dedicado a investigar y estudiar por muchos años el material médico más serio. Me sentí frustrado cuando descubrí que la medicina occidental ignoraba este evento neurosomático y que nuestra ciencia médica, todavía hoy, no tiene conocimiento sobre esto. Como he dicho, a pesar de los avances tecnológicos para diagnosticar la neurología del cerebro, todavía no conocemos nada sobre la causa de estas experiencias fuera del cuerpo a excepción del reconocimiento de que ocurren.

A causa de este hecho, inicié una seria investigación de las filosofías orientales y la Cábala Sagrada. Aprendí a entrar directamente del estado de vigilia a la Luz. Desde este momento, mi estudio de la Filosofía Occidental se convirtió en un estudio sistemático con un ojo crítico que me llevó al convencimiento de que la esencia del espíritu era tocada  solo superficialmente, ignorada o, categóricamente, no reconocida como existente o como materia de estudio en las corrientes filosóficas más dominantes.

En el año 49 Oscar estuvo en Buenos Aires. Allí entró en contacto con un grupo de estudiosos de Ouspensky que conocían el Eneagrama pero, según sus propias palabras “no encontró ninguna instrucción para usar el Sello Caldeo”.

En el año 54, a los 23 años, todo lo relativo al Eneagrama había tomado forma para él: la descripción de las personalidades y su uso práctico en la búsqueda de trascendencia.

En el 56 viaja a Pakistán Afganistán y Kashmir, no para tomar conocimiento de los sufis con los que tuvo contacto sino para encontrarse con otras almas elevadas que se sorprendieron al descubrir un espíritu de sus características en Occidente.

En 1960 completó la teoría de la Trialéctica como una forma de Lógica y 10 años más tarde tendría lugar la histórica reunión de Arica ya mencionada.

Los aportes de este boliviano ilustre adquieren dimensiones sin medida en estos tiempos en que el hombre se convence de que los enormes avances científicos y tecnológicos alimentados por la cultura occidental no han resuelto los problemas de sobrevivencia global. En consecuencia, este tiempo comienza a estar abiertamente marcado por  la búsqueda de lo que el hombre es en sí mismo porque sin un nuevo modelo para soportar la propia humanidad no hay fundamento para crear nuevos valores y paradigmas que den sentido a la posibilidad de la cultura global unificada como forma vital de permanencia del hombre en la Tierra.

Los esfuerzos de Oscar Ichazo, al igual que los de tantos que, a partir de sus enseñanzas originales, dedican sus vidas al estudio y aplicación del Eneagrama, constituyen un gran aporte en este tiempo de cambios y grandes desafíos.

Sirva este pequeño bosquejo para reivindicar la gloria de este suramericano ilustre que regaló a Occidente la herramienta del Eneagrama de cuya sabiduría tantos seres humanos nos estamos beneficiando.

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